HISTORIA | Hitos culturales ezeicenses

Por Juan Carlos Ramirez Leiva | Junta de Estudios Históricos del Distrito de Ezeiza

Los cambios en las pautas culturales ezeicenses tienen que ver, como es esperable, con las diferentes formas de distribución de la tierra. Antes del surgimiento de los pueblos de Tristán Suárez y Ezeiza a la vera del ferrocarril, dominaban las estancias y sus modos de producción condicionaban a los pobladores. Todos estaban relacionados con la explotación vacuna y lanar, con poca producción agrícola debido a la escasez de mano de obra y a la reducida cantidad de vecinos. La vida social era prácticamente nula entre las mujeres, mientras que los peones frecuentaban las pulperías. Algunas familias propietarias vivían en la ciudad de Buenos Aires debido a su cercanía.
Cuando llega el ferrocarril comienzan los cambios culturales, debido a que alrededor de las estaciones de Ezeiza y Tristán Suárez comienza una incipiente urbanización que dará posteriormente lugar a los centros de esos pueblos.
Mientras en Tristán Suárez surge la empresa de lácteos La Tarantela, que se abastece de la producción local, en Ezeiza esta es despachada a otros mercados gracias al tren. Esta diferenciación, que se acentúa con la desaparición de los tambos en la zona que ocupará el aeropuerto, conlleva que los pobladores de Tristán Suárez ganen el apelativo de “lecheros”, que se mantiene como mote en el club local, correspondiéndose además con la fundación del Club Tamberos Unidos. La apertura de la Parada Links, hoy estación La Unión, abre un espacio diferente a partir del campo de golf del Lomas Athletic Club, generando una identidad distinta.
En estas nuevas identificaciones, hitos culturales al fin, el pueblo de Ezeiza pasó a ser un pueblo “dormitorio”, porque la mayoría de su población trabajaba en otras ciudades, especialmente en Buenos Aires. Aunque la radicación de industrias en Carlos Spegazzini le otorgó un carácter diferenciador, distinto al de La Unión, con su barrio El Trébol, habitado principalmente los fines de semana.
Otro importante cambio en la percepción, la infraestructura y la relación con otras ciudades fue la Operación Tierras llevada adelante por el peronismo y su decisión de levantar un aeropuerto internacional.
Al expropiarse la estancia Los Remedios, los tambos existentes en sus tierras desaparecieron, lo que reafirmó el carácter “lechero” de Tristán Suárez. El ejido urbano se amplió y comenzaron a desaparecer los manchones verdes y las manzanas vacías por la radicación de nuevos pobladores, antes dispersos en tambos, y como resultado de la acumulación de ahorros derivada de las políticas peronistas, así como del establecimiento de obreros venidos desde otras provincias para trabajar en la construcción del aeropuerto.
Nuevas percepciones se produjeron con la construcción del Barrio Nº 1 Justicialista, el Hogar Escuela, las piletas, los caminos, el aeropuerto y, definitivamente, el bosque creado para uso público.
El aeropuerto se llama Ministro Pistarini, pero es el Aeropuerto de Ezeiza. Los bosques y las piletas son los bosques y las piletas de Ezeiza. El indisimulado orgullo radica en que Ezeiza pasó a ser “la puerta al mundo”.
Pese a estas diferencias entre las localidades, se conserva algo en común: se dice “voy al pueblo” o “voy para adelante” cuando uno va hacia la estación, hacia el centro de las localidades.

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