Escribe Dra. Cristina Alejandra Romano(*)
Hace unos días se conoció un decreto en el cual se oficializa que el próximo domingo será el“Día del Niño” en vez de “Día de las Niñez”. Esto parece, cuando menos, una cruel burla.
Si bien es cierto que, morfológicamente, corresponde hablar de “niño” (concreto) y no de “niñez”, ya que esta última coloca la etapa etaria en una forma abstracta, vacía y sin una persona de carne y hueso dentro de tal sustantivo, lo central es que fue el único anuncio con respecto a los niños argentinos que dieron las autoridades en lo que va del año; al menos teniendo en cuenta que hay más de un 50 % de la población infantil bajo la línea de pobreza.
Es hasta paradójico que este año el Día del Niño coincida con el recuerdo del General San Martín. Les propongo repasar la vigencia de sus conocidas máximas dirigidas a su hija Merceditas:
► “Humanizar el carácter y hacerlo sensible aun con los insectos que nos perjudican”. Pareciera una quimera cuando un niño autista tuvo que lograr, a través de una sentencia judicial, que nada más ni nada menos que el presidente se disculpara por sus expresiones ofensivas.
►“Inspirarles amor a la verdad y odio a la mentira”. Se dice que las tasas de pobreza caen mientras aumenta el desempleo entre los padres de esos niños. Las cuentas no son difíciles.
►“Inspirarles gran confianza y amistad, pero uniendo el respeto”. ¿Cómo enseñar este principio en las escuelas cuando los insultos forman parte de los tuits oficiales presidenciales?
►“Estimular en Mercedes la caridad con los pobres”. En un país con más del 50 % de niños pobres, a sus padres (que recogen cartones para llevar el sustento diario) se les imponen multas de tres salarios mínimos, condenándolos así a la inanición, esperando ver el cadáver de esos niños en las veredas para corroborarlo.
►“Respeto sobre la propiedad ajena”. Este sí parece tener vigencia, en el sentido que Eladia Blázquez nos enseñó en “Chiquilín de Bachín”.
►“Acostumbrarla a guardar un secreto”. Cuando se busca penalizar las denuncias por falso testimonio, cómo contar mi secreto de abuso. Nadie me creerá y encima me castigarán. Buen recurso impuesto por los pedófilos.
►“Inspirarles sentimientos de indulgencia hacia todas las religiones”. ¿Cómo enseñar tolerancia cuando la idea es exterminar al otro, cuando el que siente y piensa distinto debe ser eliminado?
►“Dulzura con los criados, pobres y viejos”. Qué difícil enseñar indulgencia con los ancianos cuando los niños ven cómo se agrede a sus propios abuelos al reclamar sus derechos.
►“Que hable poco y lo preciso”. Esta máxima abre un debate, dado que ha cambiado tanto la forma de comunicarse que, directamente, no se habla.
►“Acostumbrarla a estar formal en la mesa”. Me pregunto si esta máxima está vigente: ¿cuántas mesas familiares conoce usted lector hoy en día?
►“Amor al aseo y desprecio al lujo”. No hay forma de que tenga vigencia en tiempos del Dios Consumo.
►“Inspirarles amor por la Patria y por la Libertad”. Para actualizar esta máxima tendremos que definir a qué Patria nos referimos hoy. Difícilmente sea la que San Martín tuviera en mente cuando escribió estas líneas. Lo mismo sucede con el concepto de libertad, palabra tan desgastada últimamente que incluso se utiliza en la misma línea que un insulto y se grita a voz en cuello en foros internacionales por las máximas autoridades.
Por tanto, propongo que el próximo domingo, con o sin regalo material, demos como presente a nuestros niños el recuerdo de estas máximas, con el sentido que don José les dio cuando se las regaló a su hija.
(*)Abogada, especialista en derechos de niños, niñas y adolescentes.
