TOPONIMIA | Arroyo Rossi: ¿de dónde salió el nombre Pinkufi?

Por: Juan Carlos Ramirez Leiva | Junta de Estudios Históricos del Distrito de Ezeiza

El arroyo Ingeniero Rossi, cuyo nombre recuerda a uno de los profesionales que construyeron el Aeropuerto Pistarini, es el resultado del aporte de zanjones que inicialmente conducían agua de lluvia hacia la intersección de las calles Sargento Cabral y Provincia de Corrientes, desde el barrio Allá en el Sur y Mariano Castex (ruta 58). Antes de llegar a J. Agüero, se acerca a la calle Triunvirato y corre paralela a esta; cruza Presidente Néstor Kirchner, el trazado viejo de la exruta 205 y, tras pasar las vías del ferrocarril, se interna bordeando la cañada de Villa Guillermina (hoy desdibujada), en la barriada de igual nombre. La sobrecarga pluvial la descargaba en un bañado que se formaba en el triángulo conformado por el hoy supermercado ubicado frente a la rotonda de Canning, y que llegaba hasta la calle Sargento Cabral.
El arroyo, que ha perdido sinuosidades por las intervenciones urbanas, ingresa al partido de E. Echeverría descargando como afluente del arroyo Ortega, en la “horcadura” que, desde muy antaño, se conoce con el nombre de “La Horqueta”.
EL PINKUFI
La toponimia consiste en el estudio etimológico de los nombres propios de un lugar. No siempre es posible conocer el origen de los nombres históricos y el hecho de que lo sean no significa que no puedan cambiar con el tiempo, incluso por razones hasta caprichosas.
El arroyo Ingeniero Rossi, cuando cruza las vías e inicia su camino hacia su desembocadura, es popularmente conocido como el arroyito de Villa Guillermina. Por poco tiempo, fue renombrado como Pinkufi. De pronto, un día cualquiera, apareció un letrero dándole ese nombre a la altura de la calle San Lorenzo. Un radioaficionado comenzó a dar su posición como “a orillas del Pinkufi” y así comenzó a ser conocido entre los jóvenes. Invitado el radioaficionado a una escuela del barrio para explicar el origen del nombre del arroyo, se le ocurrió decir —en una imprudencia juguetona— que se debía a un antiguo cacique de la región.
Lo cierto se supo no mucho tiempo después por boca del mismo mitómano: todo había sido una broma. Para indicarles a sus amigos cómo tenían que llegar a su nuevo domicilio, se le ocurrió decir que vivía al lado del Pinkufi, mientras colocaba carteles indicadores al respecto para que les sirvieran como guía. ¿Qué era el Pinkufi? Simplemente, una masa tipo plastilina con la que jugaba el grupo en su niñez.
La denominación, que se había puesto de moda, no se eternizó debido al homenaje brindado al mencionado ingeniero. Si el tiempo hubiera legitimado el nombre de Pinkufi, ¡qué problemas hubieran tenido los estudiosos del futuro para investigar su origen!

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