Escribe: Dra. Cristina Alejandra Romano | Especial para LA PALABRA
La palabra fuente, en su primera acepción en el Diccionario de la Real Academia Española, significa: “Manantial de agua que brota de la tierra”.
Por tanto, cuando hablamos de fuentes en la construcción de la Historia, hablamos de dónde o de quién emana la información.
En el caso particular de la historia del partido de Ezeiza, los historiadores fundadores de la Junta de Estudios Históricos de Ezeiza, la licenciada Patricia Faure y el profesor Juan Carlos Ramírez, comenzaron hace más de un cuarto de siglo a recopilar voces, testimonios escritos, rastros y objetos que construyeron la vida de la sociedad ezeicense.
Tras una incansable labor de recopilación, horas de investigación y de preguntar sin cesar, con la curiosidad de verdaderos detectives del quehacer de los vecinos que crearon y alimentaron las instituciones, pilares de Ezeiza, lograron conformar un acervo patrimonial que le otorga una identidad única al partido.
La licenciada Faure tuvo la generosidad de compartir ese patrimonio, entre otras publicaciones, en su testimonial libro Las vacas vuelan, plasmando, con la sabiduría de quien domina la lengua, en tres palabras toda la identidad del partido.
Por su parte, el profesor Ramírez construyó y sigue alimentando sus blogs Historia de Ezeiza y Pensando desde Ezeiza, además de elaborar cuidadosamente notas para La Palabra sobre sucesos que, luego de 70 años como vecino, forman parte también de la memoria de su propia vida. Las nuevas generaciones de historiadores, docentes y vecinos se nutren de la lectura de sus páginas.
Ambos son convocados por diversas instituciones del partido y, trascendiendo sus fronteras, para divulgar el patrimonio histórico e identitario de Ezeiza.
Lo curioso es que, en la actualidad, los buscadores se han convertido en el manantial donde brota el conocimiento histórico, dándose la particular dualidad de que ellos son, al mismo tiempo, recopiladores y fuentes en sí mismos. Son consultados por las nuevas generaciones para beber de la sabiduría madura que surge del conocimiento reflexivo de cada metro cuadrado y de cada transformación ocurrida en esta ciudad de Ezeiza.
En este 1º de julio, vaya desde cada uno de los nuevos vecinos que recorren y viven sus calles un enorme agradecimiento a la “Yunta”, fuente de conocimiento que constituye la dupla Faure-Ramírez en el patrimonio histórico de nuestra historia local. ¡Feliz Día!
