Durante el mediodía del último viernes, un cabo de Gendarmería Nacional frustró lo que ahora se investiga como un posible intento de atentado en la zona de los Bosques de Ezeiza. En el Parque Nacional, ubicado al costado del río Matanza-Riachuelo, fueron halladas granadas de guerra y elementos incendiarios, como bombas molotov, colocados directamente sobre un gasoducto de alta presión de la empresa Metrogas.
El hecho ocurrió cerca de las 13, cuando dos cabos de Gendarmería realizaban actividad física por las ciclovías internas del Parque Nacional Ezeiza. En ese contexto, los efectivos observaron una motocicleta Honda Tornado 250 cc negra, encendida y sin ocupantes. A pocos metros, dos hombres se sorprendieron al notar la llegada del personal.
Según consta en el parte oficial, uno de los sospechosos sacó un arma de la cintura, apuntó directamente contra los gendarmes y disparó dos veces. Ninguna bala impactó, ya que los uniformados lograron tirarse cuerpo a tierra, aunque sufrieron heridas leves. Tras los disparos, ambos motociclistas escaparon a toda velocidad y, hasta el momento, permanecen prófugos.
Lo más grave se descubrió segundos después. A unos cinco metros del lugar donde estaban los agresores, los gendarmes observaron dos granadas de fragmentación tipo FMK-2, de uso militar, con el seguro colocado, apoyadas sobre un conducto de cañería amarilla señalizado como “gas de alta presión”. Junto a ellas, había dos botellas plásticas que contenían un líquido inflamable.
La escena activó de inmediato un protocolo de máxima seguridad. Se dio aviso al 911, se montó un perímetro de resguardo y se convocó a personal especializado en explosivos. Intervinieron brigadas científicas, Bomberos de la Policía Federal Argentina, Policía Científica y la División Explosivos de la PFA, mientras que la Policía Bonaerense colaboró en las primeras diligencias y rastrillajes.
Durante el operativo se hallaron, además, dos vainas servidas, que fueron preservadas para pericias balísticas. La zona quedó completamente acordonada durante varias horas.
Por tratarse de un parque nacional y, sobre todo, de un posible ataque a infraestructura estratégica, la causa quedó en manos del Juzgado Federal N.º 2 de Lomas de Zamora, a cargo de Luis Armella.
Los investigadores analizan las cámaras de seguridad de la zona y los accesos al predio para reconstruir el recorrido de los sospechosos. Al cierre de esta nota, no hay detenidos, según confirmó la Policía Federal.
Especialistas explicaron que una explosión provocada por un artefacto militar o por una combinación de explosivos podría haber generado una deflagración de gran alcance, con una onda expansiva capaz de provocar incendios secundarios, daños estructurales severos y un riesgo extremo para cualquier persona que se encontrara dentro del radio afectado. Una detonación de ese tipo podría haber impactado en el suministro de gas a zonas del Área Metropolitana, con consecuencias económicas y operativas significativas. Todo esto se analiza en potencial, ya que los explosivos no llegaron a activarse y continúan las pericias técnicas para determinar con precisión el riesgo real que existió.
