Escribe: Dra. Cristina Alejandra Romano | Abogada del Niño
Los que teñimos canas cantábamos con Victrolita: “yo quiero para estas navidades un hipopótamo muy especial, leones no me den… ningún otro animal, yo quiero un hipopótamo y así poder jugar”. Los animales, mascotas, se introdujeron en nuestros hogares y en nuestras canciones infantiles desde siempre, acompañando niñeces de todo tipo. No solo contuvieron niños, sino que acompañaron embarazos, duelos, llantos y risas de los humanos.
Son y fueron parte del proceso político: tuvimos bisontes, zorros, tortuga, gatos y ahora, leones y monos. Es decir, al reino animal lo elegimos para que gobierne nuestras vidas.
A pesar de ello, se debió dictar una ley para que el humano no los maltrate. En Ezeiza hubo un caso en 2016, donde el dueño de un campo en Tristán Suárez recibió condena de arresto domiciliario con pulsera electrónica por tener en sus campos 450 caballos en pésimas condiciones, y varios ya muertos para cuando llegaron las autoridades. Pese a ello, el mismo animal es utilizado como tratamiento médico para ciertas dolencias a través de la equinoterapia y, también, nos alimenta y nos transporta. A pesar de ello, las contradicciones en el comportamiento humano continúan, porque al reino animal se lo caza y se lo pesca por diversión y, para acallar conciencias, lo llamamos deporte.
Como abogada del niño, en varios casos de contiendas parentales he tenido que pedir a los jueces que no solo se escuchara al niño, sino que se lo mantuviera al lado de su mascota, su compañero de vida. Aunque no lo puedan creer, juezas con gran sentido común han tenido que verse obligadas a intimar a los padres para que respeten el derecho del niño al apego con su mascota.
Por tanto, cada vez que el humano usa como insulto la frase “sos un animal”, en realidad, en su conducta errática y contradictoria, no sabré si enojarme o agradecerle. Estas conductas son reflejo de nuestra sociedad actual, donde muchos se creen leones, viven peor que las ratas, no pueden comer carne de vaca ni de pollo por los costos, pero le dicen ignorante al vegetariano que come polenta.
En Argentina se ha fijado el 29 de abril en reclamo de la protección animal, gracias a la obra de Ignacio Lucas Albarracín, quien creara, a principios del siglo XX, la Sociedad Protectora de Animales. En estos pagos de Ezeiza, en este día, un especial reconocimiento a Blanca Clementina Ferreira por su gran contribución a la protección de los animales de la calle.
