DÍA DEL PERIODISTA | En elviejo hospital de los muñecos…

Escribe: Dra. Cristina Alejandra Romano | Especial para LA PALABRA

“En el viejo hospital de los muñecos está el pobre Pinocho malherido porque un espantapájaros bandido lo sorprendió dormido y lo atacó” cantábamos cuando niños, al menos los que pisamos los 60, de la mano de Vitrolita. El recuerdo en esta fecha no es menor: recordamos el 7 de junio como el Día del Periodista, convocando a la figura de Mariano Moreno. El Secretario de la Primera Junta de Gobierno, en el periódico que creara, escribía:“Las equivocaciones que siembra muchas veces el error, y de que se aprovecha siempre la malicia, el poco conocimiento de las tareas que se consagran a la pública felicidad, han sido en todos los tiempos el instrumento que limando sordamente los estrechos vínculos que ligan el pueblo con sus representantes produce al fin una disolución que envuelve toda la comunidad en males irreparables”.
Cuando se ataca la mentira desde el periodismo, y a la verdad desde quien tiene la obligación de proteger vidas vulnerables (para ello fue elegido por la sociedad), se ataca el concepto de verdad-mentira. La mentira queda herida y ya no puede imponerse impunemente.
La canción continuaba con que “llamaron a un viejo cirujano y con su vieja ciencia pronto lo remendó, pero dijo a los otros muñecos internados, todo esto será en vano, le falta un corazón”. Este es el punto del mal que nos atraviesa. La mentira es difusa, está oculta, entremezclada con la verdad y, por tanto, se construyen desde oscuros intereses “verdades artificiales”. Es decir, ni son completamente verdad ni completamente mentira. Es una realidad paralela que conduce el sentir y el pensar de vasta proporción de la sociedad a su propia disolución.
Cuando el periodismo profesional como expresión genuina de la sociedad real, alza su voz, es acallado sembrando violencia e intentado herirlo en su credibilidad. Por suerte la realidad siempre arrasa con las construcciones artificiales. Por eso, vaya mi homenaje en este día a aquellos periodistas profesionales que son el Hada protectora de Vitrolita y le ponen corazón, pasión y persistencia, para llevar al pueblo la voz de la verdad real, deslindada de intereses mezquinos.
Feliz día en este, su momento, a los periodistas profesionales que arriesgan hasta su vida para informarnos cada día que la verdadera realidad late, aunque quieran amordazarla.

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