Así lo dictaminó un decreto nacional firmado por Juan Domingo Perón, con el objetivo de promover el turismo en la provincia de Catamarca. Nuestra Parroquia del Valle de Ezeiza se inauguró el 18 de noviembre de 1949 y la advocación fue elegida porque “mucha gente del norte vino a Ezeiza a trabajar en la construcción del aeropuerto”. La madrina fue María Luisa Frogone de Pistarini, esposa del ministro Juan Pistarini (Obras Públicas de la Nación).
El 20 de marzo de 1974, el entonces presidente Juan Domingo Perón rubricó el decreto Nº 856/74, que declaró a la Virgen del Valle Patrona Nacional del Turismo. El texto de la iniciativa sostiene que este reconocimiento es “fiel reflejo de la profunda esperanza del pueblo catamarqueño en su Virgen Morena” y subraya que todo el pueblo argentino participa de esa comunión espiritual que trasciende el ámbito provincial. La imagen de la Virgen del Valle fue encontrada entre 1618 y 1620 en una gruta de las lomadas de Choya. Desde entonces, su figura se convirtió en símbolo de fe para todo el país. La Virgen del Valle es, además, Patrona del Noroeste Argentino, Patrona de Catamarca, Patrona de la Diócesis de Añatuya, Protectora de la Diócesis de La Rioja, Patrona Nacional del Paracaidismo, Patrona de los Algodoneros del Chaco y Patrona de la Feria Internacional del Turismo.
LA VIRGEN DEL VALLE EN EZEIZA. La iglesia de Ezeiza se inauguró el 18 de noviembre de 1949, de acuerdo con los datos de la Junta de Estudios Históricos del Distrito de Ezeiza. Don Felipe Catani ofició de padrino y leyó el discurso inaugural. La madrina fue la señora María Luisa Frogone de Pistarini, esposa del entonces ministro de Obras Públicas de la Nación, el general Juan Pistarini. La advocación de Nuestra Señora del Valle habría sido elegida porque vino a Ezeiza mucha gente del norte a trabajar en la construcción del Aeropuerto de Ezeiza, tal como narran testimonios de viejos vecinos. Para la construcción de la iglesia se conformó una comisión con el fin de recaudar, mediante distintos eventos, los fondos necesarios. Según contó el historiador Juan Carlos Ramírez Leiva, “teniendo en cuenta que la construcción del templo se realizó con la ayuda material gestionada ante el ministro Pistarini, no se cuestionó que la señora (quien había perdido una hija) solicitara que uno de los ángeles pintados en la cúpula tuviera el rostro de su hija (el ángel de la izquierda). La propia señora se ocupó de gestionar al pintor que realizó la obra”. Hasta entonces, la capilla dependía de la parroquia Inmaculada Concepción de Monte Grande. Poco después, el 3 de enero de 1950, fue designado como primer párroco el presbítero Juan Ivroud, oriundo de Arrecifes, provincia de Buenos Aires.
