Escribe: Juan Carlos Ramirez Leiva | Junta de Estudios Históricos del Distrito de Ezeiza
En el distrito de Ezeiza, recordamos todos los años a nuestros desaparecidos forzadamente por la dictadura genocida de nuestra historia reciente, de la que en pocos días se cumplen 50 años de esa tragedia. De la ciudad de José María Ezeiza recordamos a Marta Cecilia Alonso, Eduardo Alberto Delfino y a Eduardo Ramos Mejía. Ellos son unos de los 30.000 desaparecidos, pero no son los únicos referenciados en el distrito.
Por lo extensa de la lista, no detallaré en esta oportunidad quiénes fueron ni cuál fue el “peligro” que representaban para el desarrollo del Plan Cóndor y del silencio opositor que necesitaban Alfredo Martínez de Hoz y sus apoyaturas cívico-militares y religiosas, pero tomaremos algunos casos.
Máximo Augusto Altieri Pistone había nacido en Montevideo el 13 de marzo de 1949. Un día antes de su cumpleaños número 27 fue detenido en el barrio de Flores (CABA), y sus restos fueron encontrados el 17 de marzo de 1976 en Tristán Suárez. Estaba casado, tenía un hijo y era comerciante y publicista; militaba en la corriente peronista “26 de Julio”. Se presume que fue secuestrado por la Triple A y asesinado por nueve impactos de proyectiles encamisados en el cerebro y el tórax. El informe policial decía que estaba imputado en “delitos subversivos” (Ley 20.840) desde el 20/02/1976 y sobreseído el 8 de julio de 1976. En el sumario “se acredita” que estaba “fichado” como subversivo, acusación efectuada por el Tte. Cnel. (RE) Albeste. Debe destacarse que, dos meses después de asesinado, allanaron su casa para interrogar a su esposa sobre su marido muerto.
No fue el único cadáver encontrado en Tristán Suárez: los “tiraban” en el Camino a Las Flores (ruta 52) y los encontraba “casualmente” la policía, que por ese entonces atendía por una mirilla, a puertas cerradas, en la comisaría frente a la plaza de T. Suárez. Tal es el caso de Ana María Estevao, argentina de 22 años, nacida en Florencio Varela (Buenos Aires) el 24/07/1953, secuestrada por parapoliciales y asesinada el 20/10/1975. Ana María tenía 22 años, era estudiante de Letras y militaba en la Vanguardia Comunista y en su agrupación estudiantil Tupac, mientras trabajaba (y era la cara visible) del periódico “La Voz de Solano”. Fue secuestrada presumiblemente por la Triple A junto a su compañero de militancia, el porteño Raúl Gregorio Kossoy Gorelik, al salir de una reunión. Este era un estudiante de Sociología de 25 años (nació el 03/01/1950), que militaba en el Partido de la Liberación (otras fuentes dicen que en la Vanguardia Comunista). Siendo dirigente del Comité Provincia de Buenos Aires, fue secuestrado el 19 de octubre de 1975 y asesinado al día siguiente. Ana María estaba embarazada cuando le dispararon por la espalda con proyectiles calibre 11.25, propios de armas reglamentarias. Ana María y Raúl fueron encontrados en un zanjón en el camino entre San Vicente y el hoy distrito de Ezeiza, a la altura de Tristán Suárez, el 22 de octubre de 1975.
En los años 70 se entendía que se podían cambiar las cosas desde las acciones culturales: alfabetizaciones, cancioneros, poesías, teatro y literatura. La militancia actuaba principalmente en las villas. Voces de protesta y libertad corrían por toda América Latina, y ello precipitó las acciones represivas a través del Plan Cóndor.
Igual suerte que los anteriormente mencionados corrió Miguel Zito Didino, de Olavarría. Tenía 49 años cuando fue secuestrado en Banfield el 27 de marzo de 1978. Como en los casos anteriores, sus restos fueron encontrados en Tristán Suárez el mismo día en que lo asesinaron.
Un caso distinto fue el de Walter Luis Carranza Núñez, porteño nacido el 12/08/1958, quien tenía 17 años cuando fue secuestrado el 20/06/1976, y sus restos fueron arrojados en una calle de Floresta (CABA). Este chico, que apenas estaba saliendo de su adolescencia, fue secuestrado en Tristán Suárez.
