Integrante del Servicio de ORL del Hospital Ezeiza, profesor universitario y con una trayectoria como cantante profesional de tangos, hoy está abocado al cuidado de la salud vocal y a la formación desde una perspectiva clínica e interdisciplinaria.
Hugo Araujo, licenciado en Fonoaudiología, integra el Servicio de ORL del Hospital Eurnekian de Ezeiza. Allí se desempeña en el área de la voz (laringe y cuerdas vocales) y realiza tareas como fonoaudiólogo generalista. Con una sólida formación teórica, combina su práctica clínica con una extensa trayectoria como cantor de tangos, que lo llevó a compartir escenarios con Teresa Parodi, Chango Spasiuk y Abel Pintos, entre otros artistas. En su rol como profesional de la salud, ha realizado el acompañamiento vocal de Mateo Sujatovich, Zoe Gotusso, Valeria Bertuccelli, Guillermo Fernández y otros intérpretes. Es profesor titular en el IMA (Instituto María Auxiliadora) y la UMSA (Universidad del Museo Argentino), y co-creador del Programa Específico de Capacitación Vocal (PECV). En diálogo con LA PALABRA, el Lic. Araujo reflexionó sobre el uso profesional de la voz, la enseñanza del canto y el cuidado vocal, ejes que dieron forma a su libro Voz maestra, voz discípula.
—¿Cuánto hace que formás parte del Hospital de Ezeiza?
—Comencé como concurrente en 2020, luego pasé a ser becario, posteriormente me dieron el cargo de interinato y, a fines de 2024, pude concursar el cargo de planta. En la actualidad formo parte del servicio de ORL, trabajando en mi especialidad, que es el área de la voz (laringe y cuerdas vocales), y también realizo otras tareas de salud como fonoaudiólogo generalista.
—En el ámbito privado, dirigís un espacio dedicado a la formación vocal profesional desde una perspectiva clínica e interdisciplinaria. ¿Dónde funciona y quiénes pueden concurrir?
—Mi estudio y consultorio están ubicados en la zona oeste, localidad de Caseros. El espacio está destinado a recibir a toda persona que desee potenciar y mejorar su voz, o bien recuperarla y rehabilitarse de algún problema relacionado con la salud vocal.
—Sos además cantante, músico, coach vocal, compositor y productor. ¿Cómo conciliás todas estas actividades?
—El mismo camino del arte me fue llevando por distintas experiencias y, si bien he cumplido todos esos roles, en la actualidad solo me considero un guardián de la voz y un entrenador vocal.
—Empezaste muy joven cantando tango y tenés una amplia trayectoria. ¿Cómo gestionás esta carrera luego de haber sumado nuevas actividades en torno al canto?
—Entre tantas oportunidades que se fueron presentando en relación con la voz, dejé de dedicarme al canto profesional en el año 2017. Era imposible, en términos de tiempo, dividirme en tantas actividades, siendo además tan distintas unas de otras. A veces, restar suma.
—A lo largo de tu carrera compartiste escenario con grandes referentes. ¿Notás cambios en las nuevas generaciones de cantantes en relación con la conciencia corporal y vocal?
—Sí, actualmente noto cambios muy diversos: en algunos casos veo un fuerte interés en aprender a conocer y usar la voz de manera consciente y saludable, y en otros casos noto mucho descuido e inconsciencia relacionada con los cuidados de la voz y la higiene vocal.
—El tango es un género con una tradición muy fuerte. ¿Cómo se enseña a cantar tango sin caer en la imitación?
—El tango, al igual que cualquier género musical, para poder cantarlo bien hay que aprender a conocerlo, estudiarlo a fondo, en detalle, y luego llevar a la práctica vocal el abordaje de todos sus recursos. Hoy se acostumbra a cantar un poco de todo; por eso no se pueden reponer nuevas figuras y talentos en el mundo de la música que se definan en un género específico. Aprender a cantar tango, jazz, folclore, bossa o cualquier género de raíz popular o autóctona requiere de mucho trabajo, investigación, amor y compromiso.
—Trabajás en la preparación y el cuidado de la voz de Mateo Sujatovich, Vicentico, Cristian Castro, Yami Safdie, Zoe Gotusso, Vale Bertuccelli y Guillermo Fernández, entre otros artistas. ¿Qué desafíos te plantea este trabajo?
—He tenido la fortuna de asistir a algunos de estos artistas y, a otros, acompañarlos en procesos largos. La responsabilidad que ello implica es estar actualizado siempre con los conocimientos que cada desafío requiere. Asistir y cuidar la voz de celebridades produce un vértigo maravilloso que solo se puede afrontar estando preparado en todos los aspectos del campo profesional. Con ellos se aprende muchísimo.

—Publicaste en 2025 el libro Voz maestra, voz discípula.¿Qué te impulsó a la escritura y edición de este texto?
—Hay mucho para compartir, y más aún después de dedicarle más de 20 años a la voz. Estudiarla, aprender y enseñar me ha dado mucha tela para cortar sobre ese mundo tan fantástico de la voz humana. La idea fue transmitir parte de toda esa experiencia que he ido acumulando en este largo proceso.
—En el libro hablás del canto desde el vínculo. ¿Por qué este enfoque?
—Porque el canto, como todo arte, es un acto mágico de vinculación: es la oportunidad de transmitir emociones a alguien más por medio de la voz, creando música. Me entusiasmó hablar sobre la oportunidad biológica de ser la única especie animal del mundo que posee voz, lenguaje y palabra en su instrumento vocal.
—¿El libro está pensado solo para cantantes y docentes, o también para cualquier persona interesada en la voz?
—El libro es apto para todo público. En él no solo se trata de transmitir la voz desde el aspecto artístico, sino también desde lo humano, lo cual puede crear un interés común para el lector en general, sea este profesional de la voz o no.
—Mirando hacia atrás, ¿sentís que este libro es una síntesis de tu recorrido o el inicio de una nueva etapa?
—Siempre estamos empezando. Hoy más que nunca me doy cuenta de que sé muy poco en comparación con todo lo que quisiera o me gustaría saber, pero, más allá de eso, valoro cada paso dado en el camino, porque gracias a ellos he aprendido mucho, sobre todo a autodesafiarme. Soy un convencido de que con el tiempo los errores te dejan más enseñanzas que los aciertos. Por eso invito a todos aquellos que tengan metas o sueños por alcanzar a que nunca dejen de intentarlo. Como dijo el gran poeta Horacio Ferrer: “Ganar no está en llegar, sino en seguir”. Creo que esa es la premisa para continuar andando el infinito camino del aprendizaje, pese a la finitud del ser humano. ¿Qué otra cosa mejor que intentar aprender algo nuevo cada día?
