Son guías de la Muestra Itinerante Ana Frank, que este año presenta un espacio dedicado a recordar a los desaparecidos del distrito.
Hasta el miércoles 16 de septiembre podrá visitarse la Muestra Itinerante Ana Frank, que por segundo año consecutivo se encuentra en la sede del HCD. La iniciativa (impulsada por el Centro Ana Frank Argentina para América Latina, en articulación con la Secretaría de Cultura de Ezeiza, a cargo de Dulce Granados, y con el acompañamiento del Honorable Concejo Deliberante de Ezeiza (HCDE), presidido por Fernando Amarilla) propone un recorrido histórico y educativo destinado a reflexionar sobre la dictadura, la democracia y los Derechos Humanos. En esta nueva edición, además, la muestra cuenta con una propuesta renovada: un espacio denominado “Memoria, Verdad y Justicia en Ezeiza”, dedicado a recordar a los desaparecidos del distrito y a fortalecer la construcción de la memoria colectiva. La actividad está abierta a toda la comunidad se lleva a cabo en el HCDE (Avellaneda 51, JM Ezeiza), con un especial enfoque en el ámbito educativo. Los estudiantes que participaron del curso de formación dictado por integrantes del Centro Ana Frank son los encargados de realizar las visitas guiadas, convirtiéndose así en protagonistas de la experiencia. LA PALABRA, a través del historiador Juan Carlos Ramirez Leiva, entrevistó a tres de los jóvenes guías.
—¿Cómo se llaman, dónde estudian y cómo se prepararon para ser guías?
Lumaryenis Orta: —Egresé el año pasado de la ES N° 3 Malvinas Argentinas, de Tristán Suárez. Nos capacitaron las chicas del Centro de Ana Frank. Éramos unas 30 guías.
Zoe Van Lierde: —Con Edimar somos estudiantes de sexto año de la Media 3.
Edimar Orta: —La hice el año pasado. Este año retomamos un poquito para estar en esta muestra.
—¿Qué les impactó más de lo que le tocó pasar a Ana Frank?
Lumaryenis: —Su vida la siento personal. Leí el Diario cuando tenía su edad y estaba en cuarentena; era el escenario perfecto para sentirme identificada. (Nota: la cuarentena por Covid-19 se implementó en marzo de 2020).
Zoe: —Me gustó la resiliencia que tuvo en esperar un mundo mejor y que pueda transmitir tanto desde su Diario sin saber que sería público. Su testimonio es muy importante para los jóvenes que queremos seguir transmitiendo la democracia, memoria y resiliencia. Es muy lindo poder saber.
Edimar: —Leí el Diario cuando mi hermana lo sacó de la biblioteca; tenía doce años. Luego me di cuenta de que detrás de todo había un trasfondo político e histórico que estaba sucediendo en ese momento. Me pareció asombroso que nunca perdió la esperanza una niña tan joven, de trece años, encerrada dos años. Su fortaleza me parece impresionante.
—Sobre nuestro pasado trágico, ¿cómo vivieron ese acercamiento?
Lumaryenis: —Siendo extranjera, estudié historia en la secundaria. Soy de Venezuela, vine en 2017. El acercamiento fue chocante, porque era ver no solo el pasado, sino cómo impacta en el presente. Saber que todavía estaban las Abuelas buscando… Cuando fuimos al Museo de Ana Frank, días antes había sido encontrado otro nieto desaparecido. Como tienen un contador, justo movieron el número y ver eso… ver que no fue hace tanto, que no es una historia tan alejada, y cómo este año se tocó el tema de los desaparecidos nacidos en Ezeiza, permite ver que la historia está más cerca de uno de lo que piensa. Negacionistas o personas que quieren hacerlo ver como algo de otros están muy lejos de la realidad que nos interpela tan de cerca.
Zoe: —Que impacte tanto en la actualidad… Estando una en la edad de la primaria, los primeros años de la secundaria o la adolescencia, no le presta tanta importancia y no sabe lo que conlleva ni lo que nos da hoy vivir en democracia: el poder votar, que se escuche la voz de los jóvenes para jóvenes, que nosotros podamos contárselo a los más chicos.
Edimar: —La conocí por mi hermana y después en la secundaria. Yo estaba siempre activa con respecto al parlamento; este año estoy en Jóvenes y Memoria tocando el tema de los tres desaparecidos nacidos en Ezeiza. Lo mismo con el centro de estudiantes, conociendo sobre La noche de los lápices. Entonces, al descubrir poco a poco que la historia que fuimos viendo en la materia no era la carga de una materia más, sino que de verdad era conocer el presente desde el pasado, entiendes que es una historia reciente. Todavía tenemos que seguir reivindicando nuestros derechos.
—¿Encuentran algo hoy que pueda ser peligroso, donde se pueda perder la libertad de ejercer la memoria?
Lumaryenis: —Como persona muy activa en las redes sociales, viendo y explorando todo el tiempo, nos damos cuenta de que hay discursos entre los jóvenes que rozan lo peligroso. A través de memes, chistes, bromas y palabras que lo hacen sonar bonito en TikTok, uno ve esas alarmas. Cuando se conoce, cuando uno se educó, empiezan a prenderse esos foquitos de alarma. Hay discursos y comentarios que dan la ilusión de vivir una vida que uno no vive y llevan a pensar erróneamente. Estas fantasías juveniles se ven en TikTok, en grupos mainstream o transmisiones de streaming, y le hacen pensar a los jóvenes que su vida es perfecta, pero están muy alejados de su realidad. Muchos trends de TikTok dan la ilusión de ser un “macho alfa” cuando se va al gimnasio y se tiene un supercuerpo. Allí hay una alerta roja porque eso lleva al conservadurismo, y verlo tan arraigado en los jóvenes asusta.
Zoe: —Están normalizando estos chistes, estos trends de TikTok, y ya no ven la violencia en ellos. Cuando uno se las quiere mostrar, lo juzgan; entonces uno reprime lo que tiene que decir para defender ciertas cosas.
Edimar: —El adolescente está más en el celular que en otras cosas. No solamente se basa en las redes, no investiga, y ve un mundo digital y no el real. Esto es peligroso, como también lo es dejar los discursos de odio como algo normal. Una persona con criterio propio o con investigación no debería dejarse llevar por lo que ve en redes, actualmente con la incorporación de la inteligencia artificial. Creo que como joven estudiante, en las escuelas y en nuestra propia vida, tenemos que ver cómo podemos usar la IA sin demonizarla, empezando en la propia experiencia.
—¿Qué edad tienen y qué desearían como conducta social?
Lumaryenis: —Tengo 19 años. Desearía que la gente quisiera educarse, que quiera saber. El desánimo del joven por educarse actualmente es increíble. Me parece que en décadas anteriores educarse era un placer, un privilegio ir a la escuela; saber leer era un privilegio (mi abuela no sabía leer). El joven de ahora tiene todas las posibilidades, un mundo en su bolsillo, y no es capaz de abrirlo porque no lo desea. Mi deseo es que mayores, niños, adultos y jóvenes tengan deseos de aprender.
Zoe: —Tengo 17 años y coincido con lo de educarse. Uno, cuando conoce, puede expresarse mejor en el mundo: sabe qué defender y qué no defender.
Edimar: —Tengo 17 años. Creo necesaria más solidaridad y más empatía, porque creo que se están perdiendo.
