DÍA DE LA CONSTITUCIÓN | Del derecho a los hechos

Escribe: Dra. Cristina Alejandra Romano

Corría 1994 con la reforma constitucional más importante desde 1853. Aunque en el imaginario solo quedó “la re-reelección”, que Carlos Saúl Menem decía con su tono particular, nos hemos olvidado de que al cuerpo legal se agregaron una gran cantidad de derechos. Recordemos que en su origen fue una Constitución absolutamente liberal; en 1957 se agregaron los derechos sociales, los llamados derechos de segunda generación (art. 14 bis), y en 1994 se incorporaron los llamados derechos de tercera generación (medio ambiente, derechos del consumidor, etc.). Pero lo más importante en la materia fue la incorporación del artículo 75 inciso 22: los tratados internacionales en materia de Derecho. Así se incorpora la Convención de los Derechos del Niño, junto a otros grupos vulnerables como las mujeres, la discriminación racial, el genocidio, las torturas y malos tratos. Es particularmente notorio que, próximos al primero de mayo, a 171 años de la sanción de la Constitución primigenia, parte de nuestra sociedad exprese querer volver a tal versión originaria, erradicando las reformas posteriores y autodestruyendo la mejor calidad de vida que nuestros abuelos y padres lograron, aun dando sus vidas. En el caso particular de la etapa etaria de la niñez y adolescencia, los niños que nacen en hogares con posibilidades de demandar bienes y servicios aprenden el derecho del consumidor pasivo; el resto, ni ese conocerá. Por tanto, qué gran responsabilidad cargamos quienes estamos entre los 40 y 60 años: tenemos el gran deber de decidir qué legado dejaremos a las nuevas generaciones, el ejercicio pleno de todos los derechos para la gran mayoría o ser simples mecanos del engranaje de la máquina de Chaplin, solo con la aspiración de consumo de bienes que cada vez serán más inalcanzables para las grandes masas. Los invito este primero de mayo a volver a apropiarse, con sus alumnos, hijos o nietos, del art. 14 bis, 75 inciso 22 de la Constitución Nacional y aun de la Convención de los Derechos del Niño. Es el mejor regalo inmaterial que les podemos dar.

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