Fanático del Restaurador

Por Torosaurio | Esto No Está Chequeado | Ilustración: Digital Snatch | #FiccionesEzeicenses

El año pasado, en una primaria del distrito, cursaba un chico admirador de Juan Manuel de Rosas.
—Mi mayor anhelo es resucitar la Confederación Argentina. Así tenemos un país en serio —arengaba Romerito a compañeritos de 3°, docentes y personal de maestranza, y también a través de grabaciones para Instagram, TikTok, YouTube y Facebook.
Aunque para la familia y la comunidad educativa es un enigma cómo se hizo tan fanático del Restaurador, una maestra decidió estimular esta impronta. Así, para una reunión escolar, se representó la Batalla de Caseros, librada el 3 de febrero de 1852, donde el Ejército Grande, encabezado por Justo José de Urquiza, derrotó a las fuerzas de Rosas. Mientras Romerito encarnó a Rosas, su compañero Gonzalo Chisseira representó a Urquiza.
Tras varios meses de ensayo, el acto estuvo listo. Padres y maestros se reunieron en el patio de la escuela. Luego de unas emotivas palabras de la directora, los ejércitos ingresaron y se largó la pelea. No ahorraron violencia y, como estaba pactado, el piso quedó regado de soldaditos de Rosas. Transcurridos diez minutos, un humillado Romerito-Rosas abandonó la escena por un costado. Chisseira-Urquiza, vitoreado por sus combatientes, se plantó ante el público.
—Yo, Justo José de Urquiza —vociferó—, ¡declaro aniquilada la tiranía!
Al instante, los rosistas volvieron de la muerte y su líder retornó por donde había desaparecido.
—¡¡Acá no se rinde nadieee!! —gritó, mientras se arrojaba sobre Chisseira-Urquiza.
Los presentes se horrorizaron ante las trompadas de los resucitados y su jefe Romerito-Rosas. Dispuestos a detener semejante barbarie sin ensayar, docentes y padres saltaron al campo de batalla. Costó, pero redujeron a los insurrectos. Se decidió reubicar en otra escuela a Romerito-Rosas, por organizar la rebelión y romperle la nariz a Chisseira-Urquiza.
—¡Me rajan por patriota! ¡Este país no aprende más! —se lo escuchó decir en un video viral.
A causa de este hecho, los alumnos tienen prohibido mencionar la la Batalla de Caseros. Sin embargo, las tropas de Romerito-Rosas no olvidan la expulsión de su comandante. Por lo bajo conspiran y permanecen atentos. Saben que su líder retornará del exilio y, cuando lo haga, el ejército de la Confederación Argentina nuevamente reescribirá la historia.

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