GABRIEL ZALAZAR | Fundador del Taller Integral de Danzas Folklóricas Arami

Escribe: Lic. Pablo Giachello | Agrupación de Estudios Gauchescos del Distrito de Ezeiza

El tradicionalista nacido en el B° El Tala (Ezeiza) es un referente de nuestro folklore. Visitó el barrio Links-Erratchu.

El 14 de enero tuvimos la visita de Gabriel Zalazar y su compañera de vida, Lorena, a la sede de la Agrupación de Estudios Gauchescos de Ezeiza. A la tardecita, con el termo bajo el brazo, ingresó este paisano que conozco desde muy joven, ya que yo era amigo de su padre y de su madre, a quienes recuerdo muy bien. Ahí, junto a colegas de la comisión, le mostramos la pulpería del B° Links-Erratchu, recorrimos el patio y luego comenzó la mateada hasta horas tardías de la noche.
Este gaucho (creador del Taller Integral de Danzas Folklóricas Arami) no se autodenomina profesor, pero así lo llaman sus alumnos. Transmite sus experiencias a quien quiere aprender a bailar lo tradicional, por supuesto. Me pareció importante destacar su recorrido y su formación: siendo un gurí de siete años comenzó en el ballet infantil con la profesora Liliana Paredes y Roberto Leguizamón, en JM Ezeiza. Luego siguió con la profesora Silvia Olguín y Gabriel Piñeiro. Fue integrante del Ballet Esencia Nativa con los profesores Matías Somosa y Gabriel Ávalos, y finalizó sus aprendizajes en el Ballet Brandsen, dirigido por Mabel Pimentel y Oscar Miguel Murillo, y con Nerina López, bailarina del Ballet Folclórico Nacional.
Hoy, con media vida en las alforjas, conduce desde hace seis años el Taller Integral de Danzas Folklóricas Arami. Se ve poco, a mi entender, de lo que presenta este grupo de tradicionalistas. Ha realizado obras como Que viva la Patria, La Jota, Pericón, Gato y La boda. Ha homenajeado a los caídos del buque ARA Gral. Belgrano. El espectáculo más reciente fue La misa criolla, de Ariel Ramírez y Félix Luna, con la voz de Mercedes Sosa. Arami, hoy con su gente en este 2026, está programando participar en el Festival de Cosquín con recursos propios.
Con esta presentación, con mate de por medio, mis más sinceros respetos como colega —así lo llamo, porque soy un aprendiz en esta huella del folklore— por tanta dedicación. En varias oportunidades lo escuché comentar que le interesa transmitir la historia de cada danza, sus regiones y vestimentas, cosa que no hacen todas las escuelas.
Hoy, tiene su taller en Chimondegui N° 175, en la ciudad vecina de Monte Grande, donde —dice— no se precisa tener conocimientos, sino ganas de aprender. Este joven entusiasta se crio en el barrio El Tala, en Ezeiza, y anda dando rienda suelta a sus proyectos. Hay que apoyarlo desde las instituciones, como la que me toca conducir. La nueva propuesta será que venga a deleitarnos con sus presentaciones en la pulpería que estamos acondicionando en el barrio Links-Erratchu (La Unión).

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