PATIO AL SUR | Presentó “Astillas”, primer libro de Eliana Tortorella

Textos breves y poéticos sobre la muerte, el amor, la maternidad, la violencia, las injusticias, el paso del tiempo y la memoria. “Cada pieza, tan fugaz como incendiaria, ilumina con la palabra capas de oscuridad, como un rayo o un golpe de electricidad entre el aturdimiento y el letargo”, indicó Vanina Navarrete en el prólogo de la flamante edición.

El sello Patio al Sur presentó Astillas, primer libro de Eliana Tortorella, el pasado sábado en su sede de Tucumán 142, JM Ezeiza. Rodeada de familiares, amistades, compañeros de trabajo y de facultad, colegas e integrantes del colectivo Patio al Sur, la autora agradeció a todos los que acompañaron la salida de la flamante publicación. “Este libro tiene el plus de amor: el amor de todos los que estuvieron trabajando para su confección y el de todos los que vinieron a esta celebración”, señaló Tortorella, licenciada en Trabajo Social, escritora, tallerista y una de las coordinadoras de Patio al Sur. El encuentro contó con la participación de Pablo Ruocco, Vanina Navarrete y José María Marcos, quienes hablaron sobre la obra, y con lecturas de textos a cargo de Mariana Agüero y Nuri PG.
FORMAS BREVES. Astillas es un libro de poemas y textos breves que explora la fragilidad de la existencia humana desde múltiples aristas: la precariedad social, la maternidad, los cuerpos atravesados por la enfermedad, la violencia, las memorias personales y los restos emocionales que deja el paso del tiempo. Dedicado a su madre, fallecida hace poco, se organiza en cuatro secciones: “Existencias precarias”, “Afectividades”, “Cuerpos y desechos” y “Memorias y ruinas”.
ESCENAS INTENSAS. El prólogo, escrito por Vanina Navarrete, destaca la capacidad de Tortorella para condensar escenas intensas en textos mínimos, donde la sencillez formal oculta una gran complejidad simbólica. “Cada pieza, tan fugaz como incendiaria, ilumina con la palabra capas de oscuridad, como un rayo o un golpe de electricidad entre el aturdimiento y el letargo”, indicó Vanina Navarrete en el prólogo, y agregó: “Fugaz en su extensión, cada texto se nos clava. Potentes en su efecto, atraviesan la piel de lo cotidiano como una espina inquieta, una astilla que se vuelve estaca”.
FEMINISMO. La autora trabaja con fragmentos que interrumpen el flujo cotidiano y revelan realidades invisibles, especialmente aquellas vinculadas a la desigualdad, el dolor, la ternura y la pérdida. El libro contiene además frases de Gabriela Cabezón Cámara, Sara Gallardo, Susy Shock, Selva Almada y Silvia Molloy, referentes actuales de la nueva narrativa, con anclaje en el feminismo.
LA IMPRESIÓN DE LA EMOCIONALIDAD. Durante la presentación, José María Marcos afirmó: “Astillas no es solo un libro: es la impresión de una parte de la emocionalidad de Eliana, algo de su universo, de su modo de transitar la vida junto a su esposo Fernando y su hija Carmela, con quienes se acercan a Patio al Sur, al lado de todos aquellos que acceden a su trato. Estoy seguro de que quienes se lleven Astillas, si se dejan permear por su sensibilidad, no solo van a disfrutar de los textos, de su acertada poesía, sino que también se verán atravesados por una mirada humanitaria, compasiva, que nos propone Eliana Tortorella”.
UN SALTO. Por su parte, Pablo Ruocco, a cargo de la edición, destacó en la contratapa que “este libro es un tapiz de imágenes de amor: sus textos, las agujas que astillan el cuerpo, el vidrio y la palabra. Amor en sus diversas manifestaciones: el amor que duele, el que compone lazos, el amor por los invisibilizados, por lo divergente; por lo extraño, lo propio y lo ajeno. Eliana hace del amor un posicionamiento político que deviene texto. Usa el amor, más que como un puente, como un salto vital que la lleva a sortear el abismo de lo social. Leerla significa dar el salto y, al mismo tiempo, atravesarlo. Sus textos nos invitan a una fiesta, aunque no solo alegre: en su literatura, lo festivo muestra matices diversos, afectos puros y potentes, derivas inimaginables que desarman y sangran. Es una experiencia amorosa y dolorosa que, a cada página, nos modifica”.

AGRADECIMIENTOS | El amor como bandera

En redes sociales, Eliana Tortorella nombró y agradeció a todos los que participaron de la salida de Astillas: “El sábado, el espacio quedó chico para tanto amor, tantos abrazos, tanta emoción. Gracias a todas las personas que fueron parte de la presentación, a mis amigos de Patio, que organizaron con tanto cariño. Patio al Sur es escuela de escritura, espacio donde se desarrollan eventos literarios, editorial, pero, sobre todo, es un lugar que aloja amor y amistad. Gracias, Mariana Agüero y Nuri PG, por ponerle el cuerpo y el corazón a los textos. Las quiero, las admiro, las quiero. Gracias, Pablo Ruocco, por el entusiasmo, por trabajar con tanta entrega en cada proyecto, por tanto aprendizaje, el cariño, la amistad y por la emoción. Gracias, Vanina Navarrete, por acompañar con tu trabajo, con tu mirada, con tanto cariño que se traduce en amistad, por nuestros hermosos abrazos. Gracias, José María Marcos y Raquel Buela, por el amor con que nos alojan, por tener siempre la palabra justa y el abrazo oportuno. Gracias, Samuel Magariños, por tu entrega, amor, trabajo y amistad. Gracias, Lucía Palacios, por las fotos, los videos, por el amor, por estar detrás de estas imágenes inolvidables. Gracias a todxs mis amigos de Patio, de la facu, de la infancia, de la escuela, de la vida; a mi enorme familia que tanto amo, pilares. Gracias, Fernando Mainero, por el amor, por alentarme en cada sueño, por jamás minimizar; al contrario, por poner el cuerpo y el tiempo para acompañar. Hijita, gracias por ser, de todas las cosas lindas que me pasaron en la vida, la que me llevó a entender que tu sonrisa es el mayor logro de mi vida. Después de recibir tanto amor, confirmé que es por ahí: recorrer la vida con pasión, con amor y entrega, atenta al otro, que todo desemboque en amistad y risa. Que el hacer colectivo nos devuelva el amor, no como resistencia, sino como forma imbatible de fortalecer la vida. El amor como bandera. ¡Gracias, lxs quiero!”.

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