QUINTA SANTA BÁRBARA | Empezaron las visitas históricas

Socios y socias de los centros de jubilados y pensionados del distrito visitaron la histórica Quinta Santa Bárbara, que fue adquirida a comienzos de este año por la Municipalidad de Ezeiza. Compartieron una jornada junto al intendente Gastón Granados en el marco de los festejos por la llegada de la primavera. Hubo comida, baile y hasta cantaron el secretario de Cultura, Ezequiel Díaz, y su hermano, el concejal Jonathan Díaz, ambos integrantes del grupo Los Ammán. “Esta quinta histórica y tradicional iba a ser demolida. Escuchamos lo que querían hacer con la quinta y dijimos: de ninguna manera podemos permitir que se priven los vecinos de Ezeiza de conocer, recorrer y vivir un lugar como este. Por eso queríamos traerlos aquí, en este programa que estamos llevando adelante con los jubilados, con nuestros centros de jubilados, con los adultos mayores, de hacer turismo por Ezeiza, de recorrer los lugares que tenemos, los hermosos lugares que tenemos, porque los que vivimos aquí somos felices y a quienes nos toca estar de este lado trabajamos todos los días para que ustedes sean felices. Ese es nuestro objetivo, ese es nuestro horizonte”, destacó el intendente durante la visita. La quinta, construida en 1893, fue adquirida por la Municipalidad a comienzos del año merced a un acuerdo con el loteo El Remanso, que, en vez de ceder una parte del predio a la comuna (como establece la actual legislación), dispuso de los recursos para la compra de este inmueble íntimamente relacionado con la historia local. La Quinta Santa Bárbara está ubicada en la avenida Néstor Kirchner y General de Vedia. La historia cuenta que Nicomedes Pierotti, un italiano afincado en Lomas de Zamora, mandó edificar en 1893 una villa de cinco hectáreas, ubicada a veinte cuadras de su fábrica de pólvora fundada en Monte Grande en 1879. La bautizó “Santa Bárbara” en honor a la patrona de la artillería, relacionada con los explosivos en los barcos. Una trágica explosión ocurrida en su polvorín hacia 1898 causó pérdidas humanas. En 1912, Pierotti vendió la propiedad a Miguel Ferrari y a su esposa, Emma Pravaz. Desde entonces, la casa permaneció en manos de esta familia, que la conservó hasta en sus más mínimos detalles. El abogado Horacio Ferrari, uno de sus hijos, estuvo casado con la actriz Rosa Rosen, por lo que la quinta también atesora recuerdos imborrables de esta célebre artista argentina. La vivienda es una típica villa italiana muy difundida durante la segunda mitad del siglo XIX, lo que entronca el origen de ambas familias con una tipología tan ligada al sustancial aporte que esta inmigración legó al patrimonio cultural de nuestra comunidad. El historiador local Marcelo Delgado investigó la historia de la quinta y la culminó en 2005. La publicó primero en artículos seriales que salieron en La Palabra de Ezeiza y luego en su libro El día que explotó el polvorín de Ezeiza, aparecido en 2018.

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