Resonancia de un recuerdo anónimo

Por Absolutamente Nadie(*) | Esto No Está Chequeado | Ilustración: Digital Snatch | #FiccionesEzeicenses

Hola, ¿cómo estás? ¿No te acordás de mí? Nos conocimos hace algún tiempo. Creo que fue en el Roca que nos cruzamos… ¿o en Tristán Suárez? Puede ser que me hayas visto de refilón en el espejo de la mañana, antes de ir a laburar.
El veintidós de noviembre estuve en la Biblioteca Alfonsina Storni, la popular, en su nuevo lugar cerca de La Palabra. En la entrada te recibía el pasto verde y un montón de libros sobre él, esperando nuevos dueños. Entré al patio y me senté a la sombra del árbol que lo cubre por completo, el mejor lugar para verlo todo, pasando un poco desapercibido. Alfonsina estaba ahí; te manda saludos.
Hay algo que tienen las bibliotecas de barrio que me llega al alma, ¿sabés? No sabría decirte bien de qué se trata, pero creo que todavía guardan, con autenticidad, la esencia de muchas cosas… cosas que se pueden encontrar en los cafetines y en los pools, en las charlas con algún laburante desconocido y en la música de las bandas under.
Se presentaba un libro. Un poemario de tapa negra. Su simpleza llamaba la atención de algunos por completo, y otros ni siquiera lo miraban: se dormían mientras tanto, mimetizándose con el barrio hundido en la siesta del sábado por la tarde. Entre pucho y cerveza lo comentaron un poco.
El libro hablaba de vos. Hablaba, desde su agonía, sobre tus momentos de soledad; desde su anonimato, sobre tus desamores y sobre el caos que te habita. Muchos creían que el libro hablaba de ellos, pero no. El libro hablaba de vos.
Comí unas empanadas mientras observaba las obras de un pintor que exponía ahí, y compré algunos libros del taller de la Biblioteca El Arte de Leer. Todos autores de por acá, reales y tangibles; algunos estaban ahí mismo: los veía, aunque ellos a mí no. Eso me gusta.
Hicieron un taller de poesía que estuvo bueno, pero yo me tenía que ir. Se hacía de noche y tenía que estar en mil lugares a la vez, y en ninguno al mismo tiempo.
¿Todavía no me recordás? No pasa nada, che, no soy alguien importante. Soy absolutamente nadie.

(*) Matías Airala presentó Poemas, reflexiones y anécdotas de Absolutamente Nadie, en el marco del 44° aniversario de la Biblioteca Pública Alfonsina Storni.

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