TIENE 17 AÑOS | Matías Echegaray desarrolló un videojuego para Google Play

Además, junto a sus compañeros y docentes del Colegio Nuestra Tierra, trabaja en la recreación en
3D de la institución para convertirla en un videojuego que presentarán en la Feria de Ciencias.

Matías Echegaray tiene 17 años, vive en Canning y logró publicar su propio videojuego de terror en Google Play. Se trata de Silent Hunt, un proyecto que desarrolló de manera independiente. Además, junto a sus compañeros y docentes del Colegio Nuestra Tierra, trabaja en la recreación en 3D de la institución para convertirla en un videojuego que presentarán en la Feria de Ciencias. Matías nació en Capital Federal y se mudó a Canning a los tres años. Su interés por el desarrollo de videojuegos comenzó en la infancia, primero como jugador y, a los 14 años, como creador autodidacta. Hoy, mientras cursa el último año de la secundaria, dedica buena parte de su tiempo a estudiar, entrenar fútbol de manera recreativa y perfeccionar sus proyectos. Con la mirada puesta en su futuro profesional, planea estudiar la Licenciatura en Desarrollo de Videojuegos en la UADE. En esta entrevista, cuenta cómo nació su pasión por crear videojuegos, de qué trata Silent Hunt, qué significó publicar su primer título en una plataforma digital y cómo vive la experiencia de desarrollar un proyecto colectivo junto a su comunidad educativa.
—¿En qué año de la secundaria estás y qué planes tenés para cuando termines?
—Estoy cursando sexto año y estoy a punto de terminar la secundaria. El año que viene quiero comenzar la Licenciatura en Desarrollo de Videojuegos en la UADE. Mi objetivo es seguir formándome y poder dedicarme profesionalmente a esto.
—¿Cómo surgió tu interés por desarrollar videojuegos?
—Desde chico siempre jugué videojuegos y siempre tuve curiosidad por saber qué había detrás de ellos, cómo estaban hechos y cómo era posible crear algo así. A los 14 años, sin tener experiencia, empecé a buscar videos en YouTube para entender qué había detrás del desarrollo de un videojuego y cómo funcionaban las distintas lógicas. A partir de ahí empecé a meterme cada vez más en este mundo.
—¿Cómo aprendiste a diseñar?
—Principalmente aprendí por mi cuenta. Miré muchísimos videos de YouTube, investigué en páginas web y también hice cursos del Gobierno de la Ciudad sobre desarrollo de videojuegos con Unity. Fue un proceso de ir aprendiendo de a poco, probar cosas, equivocarme, buscar cómo solucionarlas y seguir avanzando. Gran parte de lo que sé hoy lo aprendí desarrollando mis propios proyectos.
—¿De qué trata Silent Hunt y qué historia o experiencia querés transmitirles a quienes lo juegan?
—Silent Hunt es un videojuego de terror en primera persona en el que el jugador es un oficial de policía y tiene que investigar una casa mientras intenta descubrir el caso del asesinato y, al mismo tiempo, sobrevivir a una criatura que lo persigue. Lo que más quiero transmitir es esa sensación de terror que sentís cuando sabés que algo te está persiguiendo y no podés simplemente enfrentarlo o detenerlo. Ese es uno de mis tipos de terror favoritos: sentir que estás en desventaja y que en cualquier momento algo puede encontrarte. Quiero que el jugador sienta esa tensión y que realmente tenga miedo de avanzar y descubrir qué hay detrás de cada lugar.
—¿Qué significa para vos, con apenas 17 años, haber logrado publicar tu propio videojuego en Google Play?
—Para mí es algo hermoso. Desde que empecé a desarrollar videojuegos siempre tuve el sueño de poder publicar uno propio y que otras personas lo jugaran. Haber podido cumplir ese sueño y, además, ver que tanta gente lo descargó, lo jugó y le gustó es algo que me hace muy feliz y me motiva a seguir trabajando.
—¿Cómo surgió la idea de recrear en 3D el Colegio Nuestra Tierra para convertirlo en un videojuego?
—La idea surgió a partir de un amigo de nuestro grupo de desarrollo de videojuegos. Él planteó la posibilidad de hacer un juego ambientado en un colegio. Fuimos a planteárselo a las autoridades del colegio y, hablando en conjunto, surgió la idea de hacer algo todavía más especial: ¿por qué no recrear nuestro propio colegio en 3D? A partir de ahí se puso en marcha el proyecto. La idea nos pareció muy interesante porque no solamente podíamos hacer un videojuego, sino también representar un lugar que conocemos todos los días.
—¿Cómo es trabajar junto a tus compañeros y docentes en un proyecto de estas características para la Feria de Ciencias?
—Está muy bueno. Creo que una de las cosas más importantes para el desarrollo de videojuegos es poder trabajar en grupo, dividir las tareas y comunicarse bien con tus compañeros. Cuando todos trabajan en conjunto se pueden lograr cosas increíbles, muchas veces incluso más de las que podrías hacer trabajando completamente solo. Trabajar junto a los docentes nos permite aprovechar su experiencia, especialmente a la hora de preparar las presentaciones y los artículos para presentar el proyecto en la Feria de Ciencias. Es una experiencia muy diferente a desarrollar un videojuego por cuenta propia, porque en este caso también aprendemos a presentar, explicar y comunicar todo el trabajo que hay detrás del proyecto.

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