Escribe: Claudia Graciela Muscio | Museo de Historia Regional Tristán Suárez del Distrito de Ezeiza
Un nuevo viaje a Cuyo nos permitió abordar otras lecturas y distintos anclajes antes no explorados. Paisaje natural y cultural están íntimamente ensamblados: no hay región del país que podamos investigar sin el aporte de categorías de análisis como la flora y la fauna autóctonas; todo es uno, somos todos.
Nuestro Museo presentó su primer diseño de Programa Turístico en el año 2001 y vio coronados sus objetivos a través de tres Ordenanzas Municipales de Preservación del Patrimonio, en vías de implementación.
Consideramos que debiera haber otra ordenanza que no sólo regule la cantidad de espacio libre a respetar en cada unidad inmobiliaria, sino que también imponga la obligación de salvaguardar todos los árboles plantados. En un distrito como el nuestro, con una superficie originaria de siete mil hectáreas de bosque en el actual Aeropuerto Internacional, no nos podemos permitir la destrucción de un solo árbol; por el contrario, debe establecerse la prohibición, acompañada de la reparación del daño ambiental ocasionado.
Cuyo
Sus ciudades capitales fueron fundadas por la corriente colonizadora del oeste (Chile) en los años 1561 (Mendoza), 1562 (San Juan) y 1594 (San Luis). Son distintas, pero todas muy bellas. En San Luis capital (puntanos se denominan sólo los nacidos en ella) se yerguen los majestuosos edificios de los Colegios Nacional y Normal, ambos indicadores de la importancia otorgada a la educación como factor de promoción social. De esas escuelas normales egresaban maestros de sólida formación, muchos de ellos destinados a la Patagonia, a efectos de “argentinizar nuestro sur”. Aludimos a fines del siglo XIX y primera mitad del siglo XX.
“San Juan de la Frontera” fue fundada el 13 de junio de 1562. Está ubicada en el valle de Tulum. Mendoza ciudad está ubicada en el valle de Huentata. Nuestros hermanos huarpes Allentiac y Milcayac constituyen el repositorio de una cultura milenaria que se vincula a Tiahuanacu, único origen.
San Juan es la provincia más sísmica de nuestro país. Ha padecido muchos sismos, pero quedó grabado en la memoria colectiva, en todos sus detalles, el ocurrido el 15 de enero de 1944. Murieron 10.000 personas. Se pensó en incendiar la ciudad, atento a los rigores del verano que enmarcaban la desgracia.
Varias instituciones revitalizan permanentemente ese trágico hecho: el peor siniestro natural de la historia argentina. Tenemos abundante bibliografía sobre el tema, adquirida en la pujante y dinámica capital. El Museo de Historia Urbana es un auténtico reflejo de lo ocurrido y vivido por la sociedad sanjuanina.
Ya en 1894 un gran sismo había asolado a la humilde urbe, que, como en 1944, aún tenía mayoría de viviendas construidas con adobe. En 1977, Caucete fue también el nombre de la tragedia.
En otros sucesivos números continuaremos nuestra “Composición cuyana” y sus curiosos detalles regionales.
