En horas de la mañana del domingo 14 de junio fue encontrado sin vida en su domicilio de la calle Dean Funes al 350 en José María Ezeiza, el querido vecino Leonardo Tano Ciommo, de 80 años, quien vivía solo. Los vecinos alertaron a las autoridades policiales que no lo habían visto en los últimos días, encontrándose con el cuerpo del vecino sin signos vitales. Los vecinos relataron a LA PALABRA que “a pesar de tener algunas dificultades físicas, siempre salía a caminar con el andador, e inclusive juntaba muchas cosas. Era un acumulador compulsivo. Era una persona muy educada, respetuosa y estaba lúcido. Tenía un perro y al no verlo en los últimos días, avisamos a la policía que se encontró con su cuerpo”.
Leonardo Tano Ciommo participó durante algunos años en los cursos de teatro municipal donde era una persona muy querida. También estuvo trabajando en la parroquia Nuestra Señora del Valle y en 2009, junto a la vecina María de Sibau, descubrieron en el frente de la parroquia situada en la calle French al 500, una imagen de la Virgen del Valle.
El vecino Pablo David Nobile lo recordó: “Conocí a Leonardo a través de mi familia y de la parroquia de Ezeiza. Si lo pienso bien, siempre estaba ahí: como un amigo, un vecino, un hermano. Estuvo en la parroquia desde tiempos inmemoriales, cuando era párroco el presbítero Guillermo Jürgens. Participó en la construcción de varias capillas y de muchas obras materiales, pero, sobre todo, fue parte de la construcción de una comunidad. Leonardo tenía una capacidad especial para hacerse amigo de todos. En un barrio, en un proyecto, en una familia, en un grupo, en una institución o simplemente en el pueblo, siempre encontraba un lugar para servir. Leonardo recorría pueblos y ayudaba a los pobres en silencio. Trabajó un tiempo en la diócesis de Nueve de Julio; no recuerdo exactamente en qué tarea, pero una vez conversé con un muchacho de allí y, cuando le dije que era de Ezeiza, me respondió: ‘De Ezeiza conozco a un hombre: Leonardo Ciommo’. Me alcanzó esa frase para comprender la huella que había dejado”.




