Escribe: Juan Carlos Ramirez Leiva | Junta de Estudios Históricos del Distrito de Ezeiza
Antes del trazado del ferrocarril ramal Temperley-Cañuelas, el transporte de cargas se realizaba desde y hacia la ciudad de Buenos Aires en pesadas carretas, en tanto los pasajeros se movilizaban en carros más livianos, pero siempre traccionados a sangre. A mediados del siglo XIX, nuestra región contaba con varios servicios de mensajerías y diligencias que podían cubrir hasta unos 80 kilómetros por día, parando para el cambio de cabalgaduras en postas establecidas regularmente y que gozaban de esa concesión.
En 1856, la firma Las Mensajerías Argentinas era la más importante. En una de sus rutas, unía Buenos Aires con Cañuelas tres veces al mes. Las diligencias llevaban hasta nueve pasajeros, y quienes sacaban boletos de tercera clase debían ayudar a los cuarteadores (acompañantes a caballo que asistían a la diligencia en caso de atascarse en el barro).
La demanda justificaba el paso de un ferrocarril y la gestión se inició en 1869. Seis años después, y atento a la posibilidad de realizar un negocio inmobiliario, Ignacio Piñeiro obtuvo la aprobación para fundar el Pueblo de las Naciones en tierras donde hoy se levanta la actual Villa Golf. Los hermanos Ezeiza también consideraron conveniente tener quintas en la zona debido a la cercanía con la casona que poseían en San Telmo, distancia que se acortaría si se concretaba el tendido de las vías férreas, lo que finalmente no se realizó en esa oportunidad.
En 1884, finalmente, se autorizó la construcción de una línea que, “partiendo de Barracas al Sud, empalma con la del Oeste que va a La Plata y sigue hasta el pueblo de Cañuelas”. Siendo gobernador de la provincia el Dr. Dardo Rocha, se dispuso por acta del Directorio de los Ferrocarriles de la Provincia que el 14 de julio de 1885 se inaugurara el ramal Temperley-Cañuelas.
Finalmente, el 16 de julio de 1885, el ferrocarril pasó por la estación de Tristán Suárez (que en ese momento se llamaba Llavallol), fecha que toman los suarenses como aniversario. Dicha estación recién alcanzaría la denominación actual el 29 de agosto de 1885, tras efectivizarse la donación de los terrenos por parte de Valentín Tristán Suárez. Los ezeicenses, por su lado, adoptaron el criterio de que el pueblo “nació” cuando los pobladores pudieron viajar en los trenes, el 17 de julio de 1885, y que allí se inició la vida pueblerina en J. M. Ezeiza.
