CUANDO EL HISTORIADOR ES HISTORIA | Juan Carlos Ramirez Leiva cumplió 75 años

Escribe: Dra. Cristina Alejandra Romano | Especial para LA PALABRA

En estos tiempos ahistóricos, emergen símbolos, tótems que alertan que no devenimos de la nada y la vacuidad, que hay personas, vivencias, formas de hacer, sentir y pensar que nos precedieron. Para conocerlas debemos tener, en cada sociedad, el guardián de la memoria, el celoso custodio de cada vestigio que dejaron las generaciones que nos precedieron y que nos los presenta hoy como un banquete para darnos una panzada de bastones de sostén para saber de dónde venimos y adónde vamos.
En la ciudad de José María Ezeiza, desde hace 75 años tenemos un centro de acervo de información parlante, pues contamos como vecino al profesor Juan Carlos Ramírez, nativo de la ciudad de Rosario. Desde sus 5 añitos llegó a las tierras de esta ciudad. Incansable preguntón y coleccionista de todo objeto y rastro de la actividad de la ciudad, formó una gran valija de conocimientos sobre los personajes que forjaron la ciudad y sobre su crecimiento.
Activo desde joven en las instituciones que congregaron el quehacer social de Ezeiza, como el Club Social Ezeiza y nuestra iglesia de la Virgen del Valle. Fue de los primeros en poseer en esta ciudad título secundario, siendo su familia de clase obrera.
No contento con ello, trabajó por más de 17 años en la CNEA, de la cual se llevó grandes amigos, como el gran artista Carlos Renoldi. Cosas raras de la vida: la tecnología unió a dos grandes humanistas.
Luego, ya profesor de Historia, su gran pasión, las aulas de las escuelas de la comuna disfrutaron sus clases llenas de vivencias personales, mapas levantados a pulso en los pizarrones y el inolvidable —para muchos de sus alumnos— grito de saludo matinal para despertarse a sí mismo: “¡Buenos días, alumnos!”, junto a su consejo atinado.
Como director del Instituto del Profesorado Voglino formó a muchos de los actuales profesionales que hoy son, a su vez, historiadores de nuestro pueblo, siguiendo sus pasos, y directores de establecimientos educativos.
En su afán de preservación de la identidad, junto con la licenciada Patricia Faure cofundaron la Junta de Estudios Históricos de Ezeiza, que el año pasado ya cumplió sus primeros 25 años y sigue caminando, investigando hacia atrás para impulsar presente y futuro.
Nada de lo aprendido o vivenciado por él pudo guardarse para sí; todo es inmediatamente transmitido a través de sus blogs y redes sociales, donde es más conocido como Juan de Ezeiza que por su nombre real.
La Palabra de Ezeiza cuenta con su colaboración hace ya más de veinte años.
Es padre de tres hijas que crecieron en esta ciudad. Ahora tiene su mejor título: abuelo de tres nietos. Pero esa tarea no detiene su lucha de toda la vida, que es mantener la memoria activa por la verdad y la justicia y la vida en democracia. El mejor legado que se puede dar a las futuras generaciones.
Los invito a hacer un brindis para festejar los primeros 75 años del historiador de Ezeiza, don Juan Carlos Ramírez Leiva. ¡Salud!

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