Más de 300 jóvenes participaron en Ezeiza del Encuentro Latinoamericano de Coros LATE 2026, una propuesta que reunió a agrupaciones corales de distintos puntos de la Argentina y de países de América Latina para compartir experiencias, repertorios y actividades en torno a la música.
El encuentro, organizado por el programa Coros y Orquestas Bonaerenses, se desarrolló durante varios días e incluyó ensayos, talleres, actividades artísticas y espacios de convivencia. La propuesta tuvo como eje la conformación de una gran masa coral, con un repertorio que combinó música académica y popular latinoamericana.
Entre las delegaciones internacionales participaron jóvenes de Brasil, Chile, Ecuador, El Salvador, Paraguay, Perú y Uruguay, además de las agrupaciones bonaerenses que formaron parte de esta primera edición del LATE dedicada exclusivamente a los coros juveniles.
El cierre del encuentro se realizó el domingo 13 de septiembre en el teatro municipal del Centro Cultural Amigo Néstor, donde las distintas formaciones se reunieron sobre un mismo escenario para presentar el repertorio trabajado durante las jornadas anteriores. La actividad fue con entrada libre y gratuita.
La experiencia buscó trascender lo estrictamente musical y generar un espacio de intercambio entre jóvenes de diferentes lugares de la región. La música funcionó así como un punto de encuentro para compartir culturas, experiencias y formas de expresión.
El LATE 2026 constituyó, además, una nueva edición de una iniciativa que el programa bonaerense viene desarrollando desde hace varios años. En 2023 y 2025 se habían realizado encuentros latinoamericanos de orquestas juveniles, que reunieron a cientos de jóvenes en la ciudad de La Plata.
En ese marco, la secretaria de Cultura de Ezeiza, Dulce Granados, destacó la importancia de impulsar actividades que permitan ampliar los vínculos culturales más allá del ámbito local y sostuvo que estos encuentros representan una oportunidad para conocer nuevas experiencias y enriquecerse colectivamente a través del arte. El encuentro volvió a poner en escena una idea central del programa: la música como herramienta de inclusión, participación y construcción de comunidad, y como un lenguaje capaz de reunir a jóvenes de distintos lugares de América Latina alrededor de una experiencia compartida.


















